domingo, 1 de enero de 2017

Tres años de "agua-tapá"

Desde octubre de 2013, creo.
No me ponía a escribir en esta piedra cuadrada. Probablemente la entrada en Facebook, la cantidad tan ingente de recursos en la red y la escasez de tiempo que nos proporcionan los hijos, sean las causas fundamentales de no escribir.
He estado en, lo que se dice en Cádiz, "agua tapá" (agua tapada, donde no se hace pie). Pues bien, hoy que comienza el 2017, tengo alguna cosa importante que contar, como que por ejemplo, después de año intentándolo sin éxito, hoy, acompañado de mi cuñado Ramón, me he bañado en la playa de La Victoria. Ha sido un baño fantástico, refrescante, tonificante. No estaba el agua tan fría como preveíamos. Incluso hemos podido estar un rato en el mar, disfrutando de la sensación del frío en la piel.
Ojalá que este baño me active para seguir escribiendo, aunque sea de 3 años en 3 años. Un abrazo.

martes, 29 de octubre de 2013

Horror!!!

Horror!!!
Casi acabando el 2013, llegados ya a noviembre, ¡noviembre! y yo sin escribir nada. Nada de nada. Llego a sentarme todos los días en esta piedra, ahora literalmente sentado, a unos metros tan sólo de ella. A diario. Y no soy capaz de articularme en este teclado infernal para escribir unas palabras.
Horror!!!
Seis meses viviendo en nuestra querida y añorada Cádiz, dejando atrás nuestra querida y añorada Murcia. Y todo ello, para acabar sucumbiendo a la cansina vista barata del mar y la playa. A diario. Día tras día. Intoxicado por este paraíso de placeres azul y espuma. No soy capaz de escribir nada. Prometo volver a hacerlo.
Lo siguiente será la nueva denominación del blog. ¿o debería seguir como "el diario de un gaditano que vivió en Murcia"?

sábado, 30 de marzo de 2013

Gracias

Me siento hoy delante del ordenador, cuando estoy ante las últimas horas de la última guardia (penúltima, se suele decir) que voy a hacer en Murcia, como cirujano pediátrico.
Han sido 8 años de camino profesional y personal entre huerta y el Puerto de la Cadena. 8 años de aprendizaje, 8 años que tengo la sensación de haber recibido mil veces más de lo que yo he sido capaz de darte.
Murcia, me has dado mi profesión, mi vocación, me has dado mi matrimonio y me has dado amigos, me has regado con amor y con vino de Jumilla. Me has regalado la sonrisa de tus críos y los ojos de las zagalicas.
Nos recibiste a Mari y a mí, en primavera, y en primavera te decimos hasta pronto. Y nos llevamos de ti, lo más importante y valioso que tú nos podías haber regalado en este período: dos murcianas, para toda la vida.
¡Cómo no te voy a decir: gracias!