Recuerdo de pequeño, cuando el Día de los Difuntos, nuestros padres nos llevaban al cementerio de Algar (Cádiz) para poner flores frescas y adecentar las tumbas de nuestros abuelos y tíos. Mientras tanto, los primos (ahora mismo recuerdo a Isabelita, a Miguel Cordón, a Leo Vallejo...), curioseábamos entre las viejas y destrozadas tumbas. Recuerdo que incluso encontramos una abierta y maltrecha, que dejaba entrever un cráneo seco y polvoriento. Cosas de niños.

Luego, las pelis de miedo. Que aunque ahora hace tiempo que no veo ninguna, siempre me han llevado al borde del "cague". Y las series: ahora soy un forofo de C.S.I. y no me pierdo un capítulo.
Y, por último, los años de carrera: las prácticas en cadáveres y como colofón, la asignatura de Medicina Legal y Toxicología impartida por el Dr. Romero Palanco, que acaba de fallecer hoy.
Un hombre educado y muy inteligente, que supo despertar en (yo creo que todos) sus alumnos una pequeña vocación de forense e hizo que una asignatura se convirtiera en inolvidable durante aquel año de sexto de Medicina.
Llenó sus clases de anécdotas y detalles que ni imaginábamos, como las diferentes moscas que se acercan a los cadáveres según el período de descomposición. Nos enseñó a leer huellas dactilares a analizar manchas de sangre y semen. Y aunque eso, a la mayoría, no nos servirá de gran ayuda, sí que sacia la curiosidad que anida en todo ser humano sobre todo lo relacionado con el ocaso de nuestras vidas.
Paradojas del destino, el Dr. Romero Palanco ha sido encontrado muerto en su despacho de la facultad. Él, que tantos escenarios de crímenes habrá tenido que analizar. En su caso, parece que un infarto ha sido el causante del fallecimiento.
Una lástima para la comunidad médica gaditana y para la Universidad de Cádiz, que pierde a uno de sus mejores (con diferencia) profesores. Profesor, con mayúscula. Descanse en Paz.
