Yo escucho de todo. Veréis, igual un día hago por bajarme un CD hiphopero de la Mala Rodríguez, que me meto entre pecho y espalda la 8ª sinfonía de Beethoven. A mí tanto me da.
Soy un musicófago. Ingiero (y digiero también) música. Por escuchar, escucho hasta a David Bisbal (que tanto le gusta a Mari...).
Ahora por estas fechas, que ya escuchar carnaval te da hasta yuyu, estoy enganchado a la música de semana santa. Sí, amigos. Soy un flipao de las marchas procesionales. Lo reconozco. Y no me disgusta nada. Al contrario. Es una preciosidad.
Para mí la semana santa es independiente del consabido e hipócrita dicho de "es que la semana santa es to los años lo mismo y el dineral que se gastan en los pasos y bla bla bla...". A mí me parece una exposición de arte y de folklore impresionante. Eso sin ser creyente. Teniendo fe, ya es otra cosa, pero no me voy a poner aquí a dar moralinas. Cada cual haga lo que le salga del níspero.
A lo que iba. Es una pasada estar en cualquier calle de Cádiz y verte un palio moviéndose con ese arte y esa gracia tan marinera. Oliendo incienso, escuchando el redoble de tambores de fondo y siguiendo con la vista cómo los cargadores van "bailando" la marcha procesional. No tiene desperdicio.
Y la música cofrade, es un género en auge. Son auténticas obras de arte musical al servicio del culto a la fe.
También hay quien la versiona, por ejemplo aquí os dejo el enlace de la página http://www.patrimoniomusical.com/ área de descarga, MARZO 2009), donde el Catedrático de Guitarra, don Rafael Moreno nos deleita en el concierto que dio en la Basílica de la Macarena hace unos días.
Incluso se ha llegado a utilizar en el cine. Si habéis visto "Alatriste", la escena final lleva por fondo los compases de "La Madrugá". Yo casi salto en el cine de la emoción, cuando la vi. Qué cojones tiene el Alatriste este..."Esto es un tercio español".
martes, 31 de marzo de 2009
sábado, 28 de marzo de 2009
El poder del levante o de la levantera
El levante y el poniente son los dos vientos más preponderantes en mi tierra natal. Por un lado, el levante trae calor y mala leche. El poniente, fresquito y una rebequita.
La ministra de Igualdad se pondrá muy contenta de saber que en Cádiz (me imagino que lo sabrá, vamos) se puede hablar del LEVANTE o LA LEVANTERA (según Pedro M. Payán en EL HABLA DE CÁDIZ. Quorum Libros Editores. 6ª ed. 1993, "Levantera: intensidad moderada del viento de Levante").
Y este viento tan peculiar, hace que perdamos el coco, la chaveta, la chorla, con relativa facilidad. En Cádiz al parecer, todo el año sopla el levante, porque no nos enteramos de ná, como dirían esos "enteraos" del Selu, valga la redundancia.
En esta bendita tierra, nos comen la merienda pero, insisto, el viento de levante nos nubla la visión.
Me ha llegado hoy un correo electrógeno muy gracioso. Es un powerpoint con todos los enchufes alevines, de un partido político afincado años ha, en Andalucía.
Andalucía, para que lo entendáis, es su cortijo y ellos, los señoritos.
Pues bien me he quedado flipado viendo los currículums de esos chicos y chicas de mi edad, prácticamente, que con ayuda de un empujoncito del viento de levante, han ascendido escaños y peldaños, hasta llegar a puestos de cierta importancia en el Gobierno Autonómico.
Son esas cosas tan simpáticas que hacen que sonría y menee la cabeza cuando escucho a mi pueblo clamar que "Cádiz es de izquierdas". Pues muy bien. Ya veis, queridos paisanos, que mientras vosotros proclamáis vuestra aversión al pepeísmo de la Teo, vuestros hermanos de partido, se reparten cargos entre sus jóvenes hijos, mientras un montón de gaditanos están desperdigados de Nueva Zelanda a Fernando Po.
"Y como a mí todo me da igual, me colocó de Ministra de Igualdad"... No os perdáis esta chirigota de Cádiz llamada "Semana Cultural Versalles-Viña" y el repasito que le dan a doña Bibiana. Un pelotazo.
El video, bajado de YouTube, pertenece a www.muchocarnaval.com.
La ministra de Igualdad se pondrá muy contenta de saber que en Cádiz (me imagino que lo sabrá, vamos) se puede hablar del LEVANTE o LA LEVANTERA (según Pedro M. Payán en EL HABLA DE CÁDIZ. Quorum Libros Editores. 6ª ed. 1993, "Levantera: intensidad moderada del viento de Levante").
Y este viento tan peculiar, hace que perdamos el coco, la chaveta, la chorla, con relativa facilidad. En Cádiz al parecer, todo el año sopla el levante, porque no nos enteramos de ná, como dirían esos "enteraos" del Selu, valga la redundancia.
En esta bendita tierra, nos comen la merienda pero, insisto, el viento de levante nos nubla la visión.
Me ha llegado hoy un correo electrógeno muy gracioso. Es un powerpoint con todos los enchufes alevines, de un partido político afincado años ha, en Andalucía.
Andalucía, para que lo entendáis, es su cortijo y ellos, los señoritos.
Pues bien me he quedado flipado viendo los currículums de esos chicos y chicas de mi edad, prácticamente, que con ayuda de un empujoncito del viento de levante, han ascendido escaños y peldaños, hasta llegar a puestos de cierta importancia en el Gobierno Autonómico.
Son esas cosas tan simpáticas que hacen que sonría y menee la cabeza cuando escucho a mi pueblo clamar que "Cádiz es de izquierdas". Pues muy bien. Ya veis, queridos paisanos, que mientras vosotros proclamáis vuestra aversión al pepeísmo de la Teo, vuestros hermanos de partido, se reparten cargos entre sus jóvenes hijos, mientras un montón de gaditanos están desperdigados de Nueva Zelanda a Fernando Po.
"Y como a mí todo me da igual, me colocó de Ministra de Igualdad"... No os perdáis esta chirigota de Cádiz llamada "Semana Cultural Versalles-Viña" y el repasito que le dan a doña Bibiana. Un pelotazo.
El video, bajado de YouTube, pertenece a www.muchocarnaval.com.
martes, 24 de marzo de 2009
El viaje de tu vida
En esta vida hay muchos viajes.
Para empezar, el que te regalan tus padres, cuando tú, siendo un vulgar espermatozoide, viajas hasta el útero para encontrarte con tu otro "yo", el óvulo.
Luego, están los viajes de fin de curso del colegio o el primer viaje en tren o en avión. O la primera vez que viajas en coche.
O el primer viaje que haces con tu pareja, a un destino romántico, dígase París, por ejemplo.
Y el viaje de la luna de miel, a un lugar exótico, recién casados.
Luego están los viajes de los amigos de toda la vida, que una vez al año se juntan y organizan un fantástico tour por España y Portugal.
Y el viaje con tus hijos a Disneyland o a Las Canteras de Puerto Real.
Probablemente algún día te despidas de tu hijo y te toque llevarle al aeropuerto porque de viaje se va, buscando curro a otra ciudad.
Para ir acabando, el penúltimo viaje. Ese que nos conduce a lo desconocido, de donde nadie vuelve. Al cielo si eres bueno, al infierno si malvado fuiste.
Y ya el último. El viaje que muchos no hacen porque no quieren o no pueden decidir. Un viaje que es casi tanto o más fascinante que el primero que he relatado.

Un viaje a distintos lugares en el mismo tiempo. A distintas personas en la misma noche. Estoy hablando de la donación y el trasplante de nuestros órganos, puesto que anoche mismo pude asomarme a uno de ellos. Es el viaje de un hígado, un corazón, unos pulmones, unas córneas, un intestino o unos huesos. Un viaje esperanzador.
Resulta curioso combinar en el mismo espacio y tiempo, dolor y esperanza. Donde unos sufren y lloran, otros lloran y esperan. Donde un niño aparentemente se acaba, otro niño comienza. Y todo esto gracias a la maquinaria de las unidades de trasplantes. Cirujanos y enfermeros que se ponen en marcha, viniendo desde diversos lugares, en avionetas, para recoger, mimar y viajar con el órgano deseado hasta el lecho de sus pacientes.
Es el mejor viaje que podemos hacer. El mejor viaje que podemos regalar. En una misma noche, una o varias personas pueden seguir viajando gracias a ti. Y eso, amigos míos, no tiene precio.
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