domingo, 24 de abril de 2011
Las cuevas de María Moco
Éste investigador, intuyo que gaditano, se ha dedicado a explorar las distintas entradas a las cuevas de María Moco en cuestión, desde diferentes lugares y edificios gaditanos.
Me parece que aunque peligroso, resulta un trabajo curioso e inquietante. ¿Quién no ha pensado en entrar en esas cuevas, desde niño? La verdad es que se le quitan las ganas a uno nada más ver la ingente cantidad de cucarachas que se muestran en alguna foto.
Felicitar al autor por esas curiosas instantáneas sin las que no podríamos más que intuir la existencia de estas cuevas rodeadas de ese halo misterioso y mágico, incluso, que recorren, como los agujeritos de un queso, el subsuelo de nuestra ciudad.
http://cuevasdemariamocos.jimdo.com/
viernes, 25 de febrero de 2011
Los niños invisibles de Cádiz
Cómo han aguantado su dolor durante treinta años, uno detrás del otro, sin ver las cosas claras, sin poder despedirse de sus hijos "presuntamente" fallecidos. Con la esperanza, verdadera o falsa, de que son hombres y mujeres de treinta y tantos años, que andan por el mundo, llamando papá o mamá a otras personas.
Por otro lado, imagino que las personas que recibieron esos niños de manos del fraudulento personal sanitario de la Residencia Zamacola, estarán soplando velas junto a ellos, viendo pasar sus años, y también recordando a las familias de las que les arrancaron a sus hijos postizos.
Y para más inri, resulta desgarrador que todo esto, de nuevo, haya vuelto a ocurrir, o a salir a la luz (no sabemos si habrá ocurrido en más lugares de la geografía), en mi Cádiz.
Esos secretos, de momento, están enterrados en los pasillos y paritorios del viejo Zamacola, hoy Puerta del Mar. El hospital donde nací yo. Menos mal que yo me parezco a mis progenitores. Pero cuántas veces habrán ido esos padres, por la calle, mirando críos de la edad de los suyos, observando sus ojos, su pelo, sus facciones...¿dónde estará el mío o la mía?
Ojalá la cachonda Justicia que tenemos en este bendito país, pueda esclarecer algo y unir, aunque sean treinta años después, a padres e hijos.
martes, 15 de febrero de 2011
Una revolución puede hacerse cantando
Una revolución puede hacerse cantando, no te quepa duda. Canta nuestro amigo Bienvenido y sus 11 secuaces, con la magnífica y extraordinaria comparsa LOS CURRELANTES.
No he escuchado en lo que va de concurso una agrupación con una letra y música mejores que las que este gaditano nos tiene acostumbrados. Acostumbrados a sorprendernos. Porque eso sí que lo puedo confirmar, la presencia en las tablas del escenario, de la cual somos fieles testigos Mari y yo, fue excepcional.
La comparsa es un homenaje a todos los trabajadores que van saliendo adelante a pesar de los presidentes, políticos, alcaldes, bancos, etc, etc.
Ni que se rompiera una cuerda de guitarra en el segundo pasodoble, pudo frenar la fuerza de los aplausos al final de éste, ni que el público que estábamos en el patio de butacas, nos levantáramos de nuestros asientos, para aplaudir a la mejor agrupación que, a mi gusto, ha pasado por las tablas del teatro en lo que va de concurso.
Y ahora, por las mañanitas, en el coche, caminito del trabajo, escucho y me deleito con las letras y músicas de este autor dotado de un virtuosismo musical, que creo le va a situar entre los mejores autores de comparsas de esta década que comienza.