Los Hermanos "Martínez Gayoso" son el equivalente a los Hermanos Carapapa del Carnaval de Cádiz. Pero los Hermanos Martínez Gayoso viven a 600 kilómetros de Cádiz.
Todo empezó cuando conocí a Nacho, uno de los susodichos. En un viaje a Marruecos, con la excusa de jugar al fútbol en el equipo de mi hospital, Mari y yo hicimos amistad con este fisioterapeuta de Molina de Segura, un pueblo muy cercano a la capital.
Pronto saltó la chispa. Una noche cenando en Agadir (Marruecos), me comentó que era un auténtico enfermo del Carnaval de Cádiz. Esa misma noche, empezamos a cantar y a cantar todos los repertorios de chirigotas, comparsas, coros, romanceros, cuartetos y demás que recordábamos. Y os puedo asegurar que eran muchos. Pobre Mari.
Y al final de la noche, me dice "Pues en Molina tenemos una chirigota". Nada más que hablar.
Días después, Nacho nos invitó a Mari y a mí, a acercarnos a uno de los ensayitos de su chirigota. La chirigota de Molina. Y eso ya fueron palabras mayores. Quince tíos de Murcia, cantando con su acento murciano, y mirándonos a nosotros dos, con las venas en el cuello, diciendo aquello de "Cádiz es de Cádiz na más y es patrimonio del gaditano". Im-presionante.
Días después, Nacho nos invitó a Mari y a mí, a acercarnos a uno de los ensayitos de su chirigota. La chirigota de Molina. Y eso ya fueron palabras mayores. Quince tíos de Murcia, cantando con su acento murciano, y mirándonos a nosotros dos, con las venas en el cuello, diciendo aquello de "Cádiz es de Cádiz na más y es patrimonio del gaditano". Im-presionante.
Con los hermanos Martínez, Pablo y Nacho, cantando carnavales en Garmisch-Partenkirchen (Alemania), este verano
Y llegó el otoño y el invierno, y Nacho me pegaba el toque, ¿te vienes al ensayo este viernes?, y yo iba y cantaba con ellos, como si fuera uno más. Y conocí a Ful. Un privilegiado de la mente y del humor. Una de las personas con más ingenio que he conocido. Y conocí a Pablo. Un privilegiado del oído y de la guitarra. Un tío que se ríe al compás del 3x4 (vaya carcajadas que pega...).
Y al final, mire usted por dónde, doy gracias a Dios, porque gracias a este grupo de personas, cada viernes que voy a ver su ensayo recorro, del tirón, 600 kilómetros. Y me parece que hasta huele a mar. Gracias, amigos de la chirigota de Molina.
Para acabar, os dejo con un pasodoble que hiceron hace ya algún año. Se llamaban "Las que van a servir". Lo dedican al dialecto de Murcia, El Panocho. El lenguaje de la huerta. Una delicia. Feliz fin de semana.