Me he despertado con el grito de mi hermana en la oreja: "¿Tienes el coche en el garaje? ¡Se ha inundado!".
Efectivamente, todo el garaje del bloque, que es cuesta abajo y sin frenos, estaba rebosante de agua estancada. Algún valiente se ha atrevido, con agua hasta las rodillas, a sacar su coche del mismo.
Y es que ha caído un diluvio tremendo. Éste que les escribe no se ha enterado de nada. Mi madre esta mañana me preguntaba si escuché los rayos y demás. Miren ustedes, un viaje de 600 kilómetros, estando saliente de guardia, es suficiente para llegar y planchar la oreja con toda la tranquilidad del mundo.
Las previsiones meteorológicas no son nada agradables para el fin de semana en Cádiz. Ya se escucha a lo lejos la tormenta.
Ahora mismito voy a ponerme una rebequita.

